Espacio Tu Deja Que Suceda

Técnicas Alternativas para el Autoconocimiento y el Crecimiento del Alma


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HIMNO A LA VIDA

HONRO A TODO MI SISTEMA FAMILIAR…. HONRO A MI DESTINO… HONRO A LA VIDA..

 

SÍ a todo como es y a todos como son.

Gracias a todo como es y a todos como son.

Agradezco mi vida como es, me permito ser como soy, agradezco la abundancia que me rodea, tomo todo lo que me llega como una oportunidad para más amor,
me rindo ante lo que no entiendo.

Quiero a cada uno como es,
incluso a los que me dan miedo, rabia o repulsión.

En los que me han hecho daño, me reconozco a mí  mismo.

El daño que yo he hecho, lo asumo y lo reparo.

Desde mi lugar, ni más ni menos,
respeto las jerarquías, honro lo que está antes que yo,
honro la naturaleza, planta o animal,
honro a mis mayores.

Me entrego a los posteriores, a los nuevos, a lo nuevo.

Empujado por el agradecimiento incondicional a mis padres y a mi entorno,
devuelvo lo recibido estando al servicio de los demás.

Consciente de mi grandeza y de mi responsabilidad,
aquí, ahora,
me abro a la vida
y me pongo a su servicio.

Elijo la alegría.

 

Un mundo de fantasía

 

En el mundo de los niños la fantasía y la realidad son una sola. No hay nada imposible, solo con tu imaginación podías  hacer que cualquier cosa sucediera en un instante.

¿Recuerdas como simplemente decidías jugar a algo, por ejemplo al superhéroe y en ese momento ya eras un ser extraordinario con poderes especiales salvando personas?

O tal vez jugabas a ser un adulto con hijos y que salía a trabajar o a estudiar en la universidad. Esta misma fantasía hace que el niño crea que cualquier cosa es posible. Cuando veías a tus padres en situaciones difíciles, enfermos, tristes o con dificultades tu sensación interior era la de querer resolverles los problemas con la facilidad y la prontitud del juego. O tal vez le pedías a Dios con todas tus fuerzas que los salvara haciendo una promesa o un sacrificio a cambio.

En tu universo de fantasía de niño el amor lo puede todo. Tal vez sigues cumpliendo esta promesa o haciendo dicho sacrificio. También es posible que haya asuntos o situaciones de tu vida actual en las que sigues pensando que si amas lo suficiente todo se solucionará. Esta es la mentalidad infantil que nunca maduró.

Hay asuntos de la vida que son más grandes que tú y todo el amor que puedas tener por tus seres queridos. Aprendí de Deepak Chopra que la lección más dolorosa de la adultez es cuando reconoces que por más que ames a otro ser humano no puedes hacer nada por él. Piensa de qué manera has estado pensando o esperando que algo salga bien por el simple hecho de que tu amor por otra persona es inmenso. Tal vez te sucede en relación a tus padres, o tu pareja o tus hijos. Como si una barrera protectora los cubriera solo en virtud del amor que les tienes y les expresas.  La fantasía tiene como característica que ignora la realidad con sus límites y sus obstáculos.

Bert Hellinger enseña que sin obstáculos no hay crecimiento ni madurez. Es posible que aún estés usando tu mente para resolver asuntos desde la fantasía y el pensamiento infantil que desconoce la vida como es y se mantiene soñando en la vida que debería ser. Hay una gran diferencia entre sueño o deseo y fantasía: cuando sueñas, imaginas aquello que deseas ser, hacer o tener con tanta fuerza y tanta intensidad que se convierten en una intención. La intención va de la mano con la realidad, puede ser algo que rete tus creencias como por ejemplo ganar mucho dinero o hacer un viaje alrededor del mundo, y sin embargo está dentro del ámbito de lo posible.  La fantasía se sale de este ámbito, por ejemplo cuando fantaseas con medir 10 centímetros más, o con haber nacido en otro país o haber tenido unos padres diferentes o haber vivido en otra época. La fantasía también incluye salvar a un ser querido de la muerte o pretender cambiar su vida por una más amable y con menos sufrimiento.

 

De donde vienen mis ancestros

 

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Puedes extender tu gratitud y reconocimiento a los lugares de los que vienen tus ancestros. Es posible que conozcas tu origen en cuanto a las regiones de las cuales proviene tu familia, dentro del país en el que vives o inclusive puedes saber si emigraron de otros países o continentes buscando nuevas oportunidades y estableciéndose  donde ahora te encuentras.

Muchos salieron huyendo de persecuciones políticas, religiosas o de raza, o tal vez tratando de ponerse a salvo de una guerra, enfermedad o escasez de recursos. Con frecuencia dejaron familiares o amigos atrás de los que nunca volvieron a tener noticias. Gracias a su fuerza y tenacidad para salir adelante ahora te encuentras dónde estás.

Muchas de sus dificultades superadas tal vez son hoy aspectos de la vida que te son fáciles porque una vez aprendidos fueron transmitidos a las siguientes generaciones. Puedes buscar, aprender y conocer sobre ellos y esto le dará mucho sentido a tus gustos, afinidades, dones y vocaciones.

Agradecer todo lo que hicieron para garantizar que las siguientes generaciones tuvieran un futuro mejor te da la fuerza para hacer algo mejor tu mismo impulsando la vida hacia adelante con la fuerza de la historia de tus ancestros. Si desconoces cómo fue o de dónde vienen puedes simplemente reconocer que debe haber una historia, que de alguna manera llegaron hasta aquí, que por miles de años tus ancestros se han desplazado y han construido sus vidas en diferentes lugares de diferentes maneras y que todas esas experiencias están vivas en ti y pueden ser usadas a tu favor. Puedes incluso imaginar una historia que tenga sentido para ti y apropiarte de la fuerza que te brinda. Te puede sorprender encontrar que con frecuencia lo que imaginas se parece mucho a la realidad.

 

Ejercicio: Haz una lista de las cosas que conoces de tus ancestros: lugares de origen, profesiones u oficios, dificultades superadas. Haz también una lista de tus gustos, preferencias, habilidades y situaciones que has podido sortear fácilmente. Pon una lista frente a la otra y encuentra las coincidencias. Reconoce como su historia se refleja en la tuya y la fuerza que te da saber que de ellos te vienen experiencia y sabiduría que puedes capitalizar.

 

QUÉ SABES DE TU ABUELA MATERNA?

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Esta señora es muy importante para ti.

¿Porqué?

Porque es clave a la hora del traspaso de información genética y de programas. Resulta que cuando ella estaba embarazada de tu mama, el feto ya tiene los ovocitos formados.

Y de estos ovocitos, van a salir los dos millones de óvulos que tendrá tu mamá durante su vida. Uno de estos óvulos, lleva tu nombre. Así que este óvulo lleva la información de la abuela.

¿A qué información te refieres?

A todo lo que la abuela vivió, sintió y cómo lo vivió. Si era el momento adecuado para tener hijos, si era deseado el embarazo, si se sentía protegida por su marido, Cuales eran sus amores, sus conflictos de identidad, etc.

Saber que necesidades biológicas no tenía cubiertas la abuela.

Todo esto y mucho más es información que se queda improntada en cada célula del feto. Por lo tanto llevas información de la abuela cuando estaba embarazada de tu mamá.

¿Has oído hablar alguna vez que la genética a veces se salta una generación? Pues es justamente esto.

El óvulo del que sales lleva la información de la abuela materna.

¿Porqué de la abuela y no del abuelo?

Porque la abuela pone el óvulo y el abuelo el espermatozoide. Y el óvulo a parte de la información genética, lleva la información mitocondrial, que está en la membrana celular.

Mientras que en el abuelo, la información mitocondrial está en la cola del espermatozoide, y como sabes en el momento de la fecundación, la colita se queda fuera.

En la mitocondria es donde está guardada la información a niveles de programas que se heredan. Información biológica.

Para mí fue enorme descubrimiento. Al tomar consciencia de la vida de ellas, muchos de mis miedos eran los miedos de ellas. Y comprendí su vida, las honré, y mágicamente pude sentirme libre de muchas cosas que me estaban impidiendo avanzar, era como una energía estancada que no fluía.

Y tú, ¿qué sabes de tu abuela materna?

 

Los padres que tengo

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Los padres son aquellos que te dieron la vida.  Los que aportaron el óvulo y el espermatozoide.  Aquel hombre y mujer que un día se unieron e hicieron el amor, o tuvieron relaciones sexuales (como prefieras) y de esa unión quedaron embarazados. ¿Que si lo planearon o no? ¿Eras deseado? ¿Pensaron en abortarte? Como sea, la realidad es que quedaron embarazados, y cuando lo supieron al final te tuvieron.

No existen los hijos no deseados, solo los no esperados. Te hubieran podido abortar, esa es una posibilidad que está a la mano en nuestro medio. La realidad es que no lo hicieron y en el vientre de tu madre fuiste gestado por 9 meses hasta que te parió con vida.  Luego papá y mamá te dieron lo que pudieron o supieron dar.  Tal vez se quedaron e hicieron la tarea completa, quizá solo por un tiempo corto luego se fueron y otras personas se hicieron cargo de ti.

Muchas veces nos decimos que padre no es el que nos tiene sino el que nos cría, pero la realidad es que sin aquellos que nos engendraron, que se unieron en una relación sexual, quienes luego nos cuidaron no nos hubieran conocido.  Este es el reconocimiento que te da fuerza en la vida, que te permite poner orden para avanzar. Y quienes te cuidaron también forman parte fundamental de tu historia, también tienen un lugar; lo que te enreda es darles el lugar de padres biológicos porque ese no es su lugar; se quedarían cortos al tratar de ocuparlo. La comprensión que te da fuerza es la de que padres biológicos o cuidadores, todos tienen un lugar y cumplieron una función, lo que te quita fuerza es desconocer a alguno con lo que sí hizo y si aportó.

 

Eres hijo

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Ser hijo es el primer lugar que ocupas como ser humano. Todos somos hijos en el momento de ser engendrados sin excepción. Ese es tu lugar: eres el hijo de alguien. Al comienzo de la vida tu única función es tomar de tus padres. Tomas no solo el alimento y los cuidados, sino las enseñanzas que ellos te brindan con la instrucción y el ejemplo.

Tal vez esperaste algo diferente a lo que tus padres tuvieron para dar, entonces se creó un vacío en tu corazón que no se puede llenar y que tal vez se ha convertido en reclamo o resentimiento. Entonces te apartaste del lugar desde el cual podías tomar y te quedaste “solo” y falto de fuerza.

Comenzaste entonces a tomar los problemas o dificultades de tus padres como sustitutos de lo que no te dieron o tal vez te convertiste en su verdugo criticándolos y cuestionándolos hasta hoy.

En la adultez esto se ve reflejado en tus relaciones con tus superiores y con tus hijos. Con tus superiores tendrás problemas de autoridad, te costará seguir instrucciones y no encontrarás fácilmente un líder a quien seguir o de quien te interese aprender.

Con tus hijos sentirás que lo que les das no es suficiente, te costará ponerles límites y tal vez esperarás que te den lo que, según tú, tus padres no te dieron. Es posible que tus hijos te juzguen, cuestionen y critiquen de la misma manera que lo haces con tus padres.

Otra posibilidad es que te hayas puesto de parte de alguno de ellos, tal vez percibiste que uno era débil y te pusiste de su lado, o en una pelea o separación te quedaste con uno y tuviste que ponerte en contra del otro. Entonces tu corazón quedó dividido no pudiendo tomar de los dos.

En ocasiones percibes a tus padres débiles y faltos de fuerza, entonces tomas su lugar haciéndote cargo de uno de ellos o de ambos y te desplazas de tu lugar de hijo y te ubicas como tus abuelos, como los adultos a cargo. Esto no solo te impide tomar sino que se convierte en una carga muy pesada que tarde o temprano se te hace imposible de llevar. Tu mente se encuentra llena de ideas y consideraciones sobre tus padres y su relación o su historia contigo.

Sin importar el contenido de la historia hay una realidad contundente, ellos son tus padres y tu eres su hijo. Si logras dejar de lado todo lo demás y simplemente te enfocas en este hecho fundamental con todas tus fuerzas, de pronto lo fundamental emerge y lo relativo desaparece ante tus ojos. Tu vida entonces se transformará para siempre.

 

Ejercicio: Cierra los ojos e imagina que estás parado frente a tus padres. Observa tu postura como hijo frente a ellos, ¿te sientes más grande que ellos?, ¿más fuerte, capaz o inteligente? ¿Consideras que sin ti no podrían sobrevivir o que necesitan quien les esté diciendo qué hacer o cómo hacerlo? ¿Tienes muchas opiniones respecto a ellos y su historia? Solo reconoce a tus padres frente a ti y diles “ustedes son los grandes y yo soy el pequeño”, “ustedes son los padres y yo el hijo”; y observa lo que sucede contigo, ¿qué cambia? ¿algo aparece?

 

 

 

 

 

 

El lugar que llegué a ocupar

 

 

Este lugar está dado por el orden de llegada y determina muchos aspectos de tu vida. Cuando eres el primero de una generación en un sistema familiar tu experiencia es diferente a la de los que llegaron después.

Contigo la vida avanzó un escalón más y por eso vienes con una capacidad diferente para abrirte paso, innovar y resistir las adversidades. El mayor sabe esto inconscientemente y se comporta de esta manera. Cuando hubo hermanos mayores que no nacieron y desconoces este hecho puedes estar intentando moverte desde un lugar que no es el tuyo y que por lo tanto no requiere las mismas herramientas. Si eres el segundo muchas cosas están dadas para ti y te corresponderá hacerlas crecer o llevarlas a nuevos horizontes.

Cuando intentas ser pionero pero es más grande que tú, puede ser que no seas el mayor y requieras ajustar tu lugar para tener mejores resultados. Los hermanos menores de un sistema también traen una energía diferente. Van cerrando puertas, completando asuntos, si este es tu caso, tu carga es más liviana, tienes más personas de tu misma generación de las cuales aprender o con las que compartir y así mismo tu exigencia es diferente. No solo has recibido de tus padres sino de todos tus hermanos. No importa si fuiste el segundo de una generación o posterior, fuiste hermano menor hasta que nació otro después de ti. Es una experiencia que compartes con todos los demás. Esto los diferencia del mayor.

Sólo reconociendo esta diferencia puedes acercarte a él y comprender que es diferente. Tal vez él mismo no ha encontrado su lugar, tal vez cree que debe reemplazar al padre o la madre y eso dificulta su relación con los menores.  Es paradójico que cuando no tienes claro tu lugar entre los hermanos o no lo ocupas esto repercute en todas tus otras relaciones, en la forma en que lideras o sigues a otros y cómo trabajas en equipo.

En esta cuenta debes incluir a los hermanos que no nacieron o que murieron pronto, ellos también forman parte de tu familia. Si tienes hermanos de diferentes uniones de tus padres la mejor manera de encontrar tu lugar es cronológicamente. Ubícalos a todos en orden por edades (o las edades que tendrían los no nacidos) y allí encontrarás el lugar que ocupas.  Verás cómo tu lugar en los demás contextos de tu vida se aclara y las responsabilidades o derechos que tienes en cada uno de ellos se facilitan y fluyen.

 

Ejercicio: Toma objetos pequeños y colócalos en una mesa frente a ti. Elige un objeto por tí y cada unos de tus hermanos vivos o muertos. Coloca al mayor primero y luego uno por uno en orden de llegada a su derecha. Si tienes hermanos solo por parte de tu madre o tu padre colócalos por fecha de nacimiento o edad actual que tienen o tendrían, todos en una misma fila indistintamente de los padres que comparten o no. Observa a todos tus hermanos y el lugar que ocupas entre ellos. Mira cómo, tal vez, tu familia es más grande de lo que pensabas, reconoce el número de hijo que eres y dilo en voz alta: “soy el __ de __ hermanos. Por ejemplo yo soy la mayor de seis hermanos.